Gustave y Emma, Joey y Rachel
¿ Recordais a Sam?, ¿el hombre que escribe por venganza? Aquí lo tenemos de regreso, tan confundido con el canon literario como siempre. 001 —Rodolfo no va a venir. Se explica Sam a si mismo en el vacío absoluto que ocupa la distancia desde la historia a la realidad, un lugar donde a veces hace una breve parada cuando deja de leer. Siempre es breve, a Ninguna Parte no le gusta serlo, rápidamente se licua, toma el aspecto de su dormitorio y él se encuentra leyendo en la cama, como Ella, que a su lado, con las gafas en la punta de la nariz, lee a Marsé en un volumen de sobrecubiertas palidecidas por el sol. —¿Quién no va a venir, cariño? Pregunta Ella, todavía más pendiente de lo que lee qué de lo que él dice. Sam sopesa contestar con un gruñido y volver a la lectura, pero lo sabe ya imposible. Ha vuelto a sucederle, la sombra de una angustia parece esperarle un poco más abajo de su garganta. Así que contesta. —Rodolfo, el amante de Emma. Han quedado a la madruga...