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Dotes de orador

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— Estoy seguro de que te he soñado. No sé qué reacción esperaba de él, en cuanto se diera cuenta de que no estaba solo, desde luego, este amable reconocimiento no. Me observ a un segundo más, sonríe y devuelve la atención a la imagen que preside la capilla lateral, e xamina con deleite el cuerpo ensangrentado y luego comenta como para sí. — Es hermoso. La voz del Hombre Triste es gruesa y a la vez suave. S i se esfuerza, quien le escucha cree que nunca nadie antes le ha hablado con tanta sinceridad y franqueza, de forma tan cercana y comprensiva. El Hombre de la Voz Triste, como complemento, tiene las manos grandes y fuertes. U nas manos que parecen diseñadas ex profeso para sujetarte si das un mal paso. El Hombre de la V oz Triste se llama Federico, Fede para amigos y conocidos; aunque unos y otros le suelen durar poco. Ahora, que me devuelve su atención, me doy cuenta de que sus ojos pueden hacerte el mismo efecto que le hacen los faros de un coche a un conejo. Dej...